Abriendo nuevos caminos a la creación

Una nueva plataforma de economía colaborativa (usuarios que intercambian bienes y servicios con un objetivo de ahorro y beneficio mutuo) irrumpe en el campo artístico.. . Se trata de una aplicación en la que pintores, grafiteros, diseñadores, fotógrafos, tatuadores o videoartistas ofrecen su creatividad a cambio de un lugar donde alojarse. Artvl es una nueva aplicación digital (el acrónimo de viaje artístico en inglés) que hace posible la hospitalidad turistica de artistas con el intercambio de su trabajo. Estamos hablando de ‘El nuevo precio del arte’.

La artista Luanna Lee, junto a una de sus creaciones en un albergue en Bangkok (Tailandia), en la pasada primavera. ARTRVL

La artista Luanna Lee, junto a una de sus creaciones en un albergue en Bangkok (Tailandia), en la pasada primavera. ARTRVL

Durante un largo viaje por África, la artista hongkonesa Luanna Lee se encontró en la estacada. Acababa de dejar un trabajo en Luanda (Angola) y debía esperar a que le concedieran los visados para seguir su travesía por otros países, pero carecía de recursos para alojarse por más tiempo en la ciudad más cara del mundo (según el último informe anual de la consultora Mercer). Así que tuvo una idea: “Un día, compartí un taxi con la propietaria de un hotel, le mostré mis obras y dije en broma, esperando un no por respuesta: ‘¿Me alojarías durante un mes mientras pinto el muro de tu hotel?’. Ella llamó inmediatamente a su familia y respondió: ‘¡Vamos a hacerlo!”. Su experiencia fue el germen de Artrvl (acrónimo de art travel, “viaje artístico”), una especie de Airbnb para pintores, grafiteros, diseñadores, fotógrafos, tatuadores o videoartistas en el que no se paga con dinero, sino con creatividad.

“Me alojaron, me alimentaron y me llevaron al aeropuerto, y yo pinté tres murales en su hotel”, cuenta Lee, cuya firma artística es Hikki10, que no alumbró la idea de la app hasta su vuelta a casa, el pasado febrero, cuando escuchó experiencias similares de otros amigos artistas y se propuso cerrar una brecha: la que separa el mundo de aquellas personas que sueñan con utilizarlo como lienzo. “Esas historias y la hospitalidad de mi anfitriona me inspiraron para comenzar Artrvl, para que toda esa gente creativa que ama viajar y la que aprecia el arte puedan vivir esta maravillosa experiencia”.

La aplicación, que fue lanzada oficialmente el pasado 31 de julio, cuenta ya con unos 1.000 usuarios. Como Peter Yuill, un pintor y artista urbano canadiense que ha estado recientemente en Hong Kong. “Creo que si más gente empleara tiempo en viajar y aprender de otros países y culturas, eso podría prevenir muchos de los problemas sociales que tenemos”, afirma. Su anfitrión, Rocky Yip, es un empresario y amante del arte que optó por alojar al mismo tiempo a Yuill y a una artista local, “para ver cómo interactuaban y cómo sus trabajos pueden influirse mutuamente”. “Acoger a un extranjero que no sabe demasiado de nuestra cultura ni de la historia de la ciudad permite que lo interprete todo de cero”.

 

 

Un albergue juvenil de Bangkok busca a alguien para pintar un Godzilla en su muro. Un particular de Montreal quiere un grafiti en su salón. Y dos hoteles de Lisboa pretenden cambiar su decoración “para llevar la atmósfera a otro nivel”. Son algunos de los anuncios de anfitriones de la web de Artrvl, que suelen ofrecer alojamiento, comida y materiales de trabajo, pero que también pueden retribuir económicamente si lo desean (en esos casos, la aplicación cobra una comisión por el servicio).

Lee, que lleva siendo una “viajera artística” desde mucho antes de lanzar Artrvl, ya ha sido tanto anfitriona en Hong Kong como artista invitada en proyectos en Angola, Italia, China y Tailandia. Viajó a la región del Piamonte italiano, por ejemplo, para decorar con estilo chinoiserie los interiores de un castillo del siglo X. “Queríamos añadir una detallada decoración china a una de las habitaciones, de acuerdo a la influencia oriental del siglo XVIII”, cuenta su anfitirión, Federic, en un vídeo sobre el proyecto. Y, en los últimos meses, la creadora de la app coincidió en Tailandia con un tatuador, dos fotógrafos, cuatro grafiteros, un grupo de música, un documentalista y un pintor de diversas nacionalidades. Todos habían sido invitados por un albergue juvenil y un hotel en Bangkok y Chiang Mai para pintar murales, grabar vídeos y hacer tatuajes y fotografías para los propietarios.

 

 

“El dueño me ofreció alojamiento sin preguntarme hasta cuándo iba a quedarme. Pensé que iba a ser una semana pero al final estuve dos”, recuerda David Jumpa, un fotógrafo peruano cuyas instantáneas del entorno ahora decoran el albergue juvenil de Bangkok que lo recibió. “Puede ayudar a muchos artistas que están empezando y tienen talento, pero quizá no muchos recursos para enseñar sus trabajos en otros lugares. Puedes viajar y ahorrar muchísimo, a la vez que ganar experiencia y hacer networking”, opina el artista, un freelance que ve en la aplicación una oportunidad para consolidar su modo de vida nómada: “Desde hace un año no vivo o alquilo apartamento en ciudad alguna. Siempre estoy volando por todos lados, así que mientras espero que mi siguiente trabajo se confirme, esto me deja ir a ciudades que posiblemente no conozca y hacer colaboraciones mientras tengo hospedaje gratis”.

Como explica el artista urbano Siu Tang, los creadores siempre están librando una batalla entre lo que hacen y el precio que fijan en el mercado. Un concepto distinto al de valor: “Creo que cuando la gente es testigo del trabajo artístico y de cuánto tiempo y esfuerzo supone, del mensaje o la historia que quieres contar, tiene definitivamente una mucho mejor apreciación de lo que haces”, opina Joe Nafis, un videoartista estadounidense afincado en Shanghái para quien la convivencia entre anfitrión e invitado contribuye a romper esa lógica mercantilista en el arte. Ahora mismo, Artrvl tiene en marcha proyectos en Portugal, Canadá, Tailandia, China, Líbano o Turquía. Ninguno, por ahora, en España. “¡Nos encantaría ir!”, afirma Luanna Lee.

El tatuador ruso Yury Yantsen hace un trabajo a su anfitrión.
El tatuador ruso Yury Yantsen hace un trabajo a su anfitrión. ARTRVL
Artrvl tiene en marcha proyectos en países como Portugal, Canadá, Tailandia, China, Líbano o Turquía. En España está en una fase todavía de implantación. Uno de los anuncios que se pueden ver ya es el de un hostal de Barcelona que busca artistas para pintar las paredes de los dormitorios y con un espacio para exibición.Puedes consultar los anuncios de Artrvl aquí.
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Nota:   SOBRE SI ESTE SISTEMA PUEDE PRECARIZAR LA SITUACIÓN DE LOS ARTISTAS

Abrir otros caminos a la creación con viajes colaborativos – La iniciativa, similar a otras aplicaciones de economía colaborativa como Airbnb o Uber, suscita una pregunta: ¿No podría Artrvl llegar a precarizar la situación de los artistas que realmente necesitan que su trabajo se les pague con un salario? “Simplemente proveemos oportunidades transparentes para artistas locales que quieren salir de su espacio y sus modos de trabajo habitual y descubrir audiencias globales, pero también locales. Y eso mientras son remunerados con contrapartidas razonables, no solo dinero”, afirma Lee, que subraya que el espíritu de su iniciativa es simbiótico y colaborativo: “Fomentamos la apreciación mutua, no la compra/venta. Cuanto mejor valorados estén los anfitriones, más cosas ofrecerán a los artistas. Y cuanto mejor lo estén estos, mejores obras de arte crearán”. “Además, alojar a artistas no es barato”, añade.

Fuentes: El Pais, Germán R. Páez, Reasonwhy.

 

 

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La Galeria Eka & Moor presenta la exposición colectiva “Mundos encontrados”

La galería Eka & Moor inauguró el pasado martes 7  la exposición colectiva Mundos encontrados que reúne una selección de obras de diferentes formatos y géneros desarrollado por 10 artistas nacionales e internacionales.

Mundos encontrados presenta a través de la imagen y la forma el reflejo de las expresiones del arte de nuestro tiempo. Judith Cuba e Iris Reichel comisarías de la exposición nos explican que la intención es mostrar las diferentes inquietudes tanto de estilo como técnicas que conviven en nuestro medio destacando la individualidad de cada creador.    

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En la muestra se podrán observar las obras de los escultores, Krum Stanoev artista veterano de origen Búlgaro que nos sorprende con sus esculturas-mural de metal cortado a láser, confiriendo a su obra una gran ligereza pero con una densidad de significado que hace que lo percibamos como un poema escultórico y el joven talento Ivan Gómez, escultor español que trabaja con diversos materiales, alabastro, bronce, hierro, para dar vida a unos rostros cargados de tranquilidad y misticismo al encuentro de esos sentimientos ocultos y reprimidos del individuo que observa, usándolo como espejo donde mirarse. En la pintura tenemos a la artista alemana Astrid Reichel que viene desarrollando un arte muy personal, de alto valor expresivo entre el expresionismo abstracto y el informalismo, aunque parte de una sólida formación académica, su inquietud es la búsqueda y experimentación con el color y la materia canalizados por los sentimientos y la intuición. Continuando con la misma línea expresionista y abstracta, la pintora canadiense Deborah Catton nos presenta una pequeña colección donde el color y los sentimientos están relacionados, cada tonalidad expresa un estado de ánimo. Las pinturas de esta serie responden a un viaje reciente que hizo a la costa del sur de España. Muy diferente es la obra de la creadora española Bibivi, pintora, ilustradora, y artista Gráfica de estilo muy versátil, influenciado por la Publicidad, la moda, los carteles, la cultura iconográfica y el arte Pop. Su obra es un reflejo y una crítica de la sociedad de consumo. Lika Shkhvatsabaia, artista georgiana nos ofrece la armonía a través de una abstracción figurativa de colores intensos y brillantes del luminismo Mediterráneo, como bien dice la artista el optimismo define su pintura como un grito de esperanza dentro de un mundo contradictorio y complicado. El dibujo viene de la mano de Imeldo Delgado (natural de Santa Cruz de Tenerife) con una técnica muy peculiar, aunando lo clásico con lo moderno, jugando con iconos e imágenes referentes de ambos tiempos, donde coexisten técnicas tradicionales que el artista ha recuperado y renovado. Para contrastar está la obra de la artista norteamericana Emma Ferguson que presenta dos series de reciente creación en el que intervienen diferentes técnicas con materiales efímeros para captar de la naturaleza su capacidad de transformación, el resultado final es una obra colorida de gran belleza visual. La fotografía tiene la magia de atrapar el momento y materializar lo efímero para luego compartir la mirada, Inés Ramseyer, fotógrafa y arquitecta argentina comparte su mirada a través de su visión como arquitecta captando las cualidades del espacio y de las diferentes escalas, trabajando con la luz y las sombras, con la materialidad de las superficies y los límites del espacio, es aquí donde encuentra la conexión con su trabajo fotográfico. Queremos destacar igualmente la participación de Daniella Oviedo Ponte (DOP) artista emergente venezolana que también compagina su profesión de arquitecta con la pintura y la ilustración. Basa su obra artística en la abstracción geométrica, en el trazo de formas, volúmenes y perspectivas abstractas geométricamente imposibles, buscando la exaltación de las formas, de las luces y sombras.

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Esta es una gran muestra del arte de nuestro tiempo, plural y expresiva, dialogante y muda, donde coexisten necesidades, búsquedas y liberaciones, y donde cada artista busca su individualidad para crear su propio mundo.

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Judith Cuba - Iris Reichel - Emma Ferguson - Daniella Oviedo Ponte - Deborah Catton - Lika Shkhvatsabaia - Inés Ramseyer - BibiVi - Ivan Gomez - Astrid Reichel - Krum Stanoev - Imeldo D

Equipo de artistas y comisarios.

 

Esta exposición estará abierta al público hasta el 16 de marzo.

Eka & Moor Art Gallery

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Guda Koster, la vestimenta como indicador de identidad

El trabajo de Koster pretende subrayar los códigos y el significado que transmite la ropa

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Es el atuendo lo que define la vida diaria, nuestra posición social, la interacción con otros y cómo nos vemos a nosotros mismos.

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Un grupo de personas puede transmitir una variedad de significados – el gusto personal, profesión, intereses o posición social.  La artista  Guda Koster juega con esas identidades, creando instalaciones, esculturas humanas, fotografías inquietantes donde las prendas juegan un papel importante.

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 Los experimentos que realiza la artistas holandesa con la textura, el color y los patrones, los traslada luego al campo de la fotografía, la escultura y  la instalación, creando imágenes surrealistas para acentuar el significado de nuestras opciones en indumentarias.

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”El rostro es tan importante que te distrae de otras cosas, como la forma de la ropa, los patrones o la composición. Cuando no puedes ver el rostro, la figura humana se deshumaniza en una escultura, y la atención de los espectadores puede mantenerse en los patrones, telas y atmósferas generales.” comenta Guda Koster

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Frecuentemente exagerada, con toques de humor irónico, la realidad es distorsionada o, mejor dicho, ingeniosamente organizada en códigos y significados que podemos descifrar al enfocarnos en el escenario o en las telas que la misma artista suele coser.

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En una antigua oficina de Builing Guda Koster ha transformado cinco salas en habitaciones de época, decorados como oficinas de estilo vintage como cubiculos donde las personas parecen vivir uno junto al otro. Una sensación de malestar, la angustia que embarga al entrar en la habitación.

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Koster muestra en su obra diferentes clases sociales con leve crítica y fina ironía a través de un surrealismo metafórico que lo envuelve de misterio haciendo que el espectador quiera saber más.

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EL BOSCO “La exposición del V Centenario”

La celebración del quinto centenario de la muerte del Bosco marca buena parte de la agenda cultural europea, con tres exposiciones. La más importante realizada hasta la fecha solo podía tener lugar en el museo Del Prado, la casa del Bosco.

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El Prado acoge la exposición más completa jamás organizada sobre este artista holandés, considerado como uno de los pintores más enigmáticos y a la vez más influyentes del Renacimiento.

Se inauguró el 30 de Mayo y permanecerá hasta el 11 de septiembre, pero la buena noticia es que el museo del Prado ha decidido prorrogar la muestra  que ha registrado numerosas colas en agosto y que ya han podido ver 430.000 visitantes. Los rezagados podrán ahora planificar una visita hasta el 25 de septiembre y los dos últimos fines de semana las puertas estarán abiertas hasta las 12 de la noche de forma excepcional. El museo sigue recomendando la compra anticipada de entradas a través de Internet (www.museodelprado.es).bosco-v-centenario

Las obras expuestas incluyen pinturas en préstamo de museos como el Kunsthistorisches, Viena Museo, Boston Museo de Bellas Artes, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, la National Gallery de Washington , el Louvre de París o el Polo Museale del Veneto de IMG_20160611_151223 Venecia, entre otros. Colaboración especial es la que ha realizado el Museo de Arte Antiga de Lisboa al prestar el tríptico las Tentaciones de san Antonio, Una obra emblemática, siendo la primera vez que sale de su museo (solo por cuatro meses). Esta circunstancia, junto con la posibilidad de ver la mayoría del resto de sus obras hace que la exposición sea una oportunidad única e irrepetible. Dada la cantidad de obras que tiene el Museo del Prado del Bosco, será muy difícil ver algo parecido fuera de nuestras fronteras.

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El V Centenario de Hieronymus Bosch, conocido como el Bosco, es una exposición espectacular y esperada; nos muestra un pintor visionario nacido en 1450 en Den Bosch, Países Bajos. firma-de-el-boscoSu trabajo, envuelto en el misterio, por diversas razones, impresiona a primera vista por sus motivos y la originalidad de su estilo, a veces lejos de             otros pintores de su tiempo, y sin embargo muy cerca del surrealismo modernista del siglo XX que inspiró en gran medida la obra del Bosco para influir en las obras de artistas como André Breton (lo consideraba un visionario) y Salvador Dalí (decía que, fue el primer surrealista, lo veneraba)  

La muestra del Prado coge el testigo de la celebrada en el Noordbrabants Museum de
vrijstandd1 Hertogenbosch en Holanda, ciudad natal del artista, titulada  “El Bosco – Visiones de un genio”  que desde que se inauguró el 13 de febrero hasta su clausura el 8 de mayo recibió 421.700 visitantes. Fue la exposición más visitada en los casi 180 años de historia del Museo Noordbrabants, pero faltaban sus mejores creaciones entre ellos “El Jardín de las delicias” del Prado.

El Prado llevaba dos décadas preparando esta muestra histórica sin precedentes, «La exposición del V centenario», que inauguraron los Reyes Felipe y Letizia, junto a la Princesa Beatriz de Holanda, cuenta con el mecenazgo de la Fundación BBVA; reúne más del 75% de su escasa producción (21 pinturas y 8 dibujos) incluyendo, aquí sí, sus obras maestras además del calificado por la comisaria Pilar Silva como “maravilloso” tríptico de Las tentaciones de San Antonio Abad procedente de Lisboa, se puede disfrutar de La coronación de espinas, de la National Gallery de Londres, y de una “importantísima obra” y una de las favoritas de la comisaria, el dibujo de El hombre-árbol de la Albertina “para mí absolutamente increíble”.  Se ha batido el récord de acreditaciones de prensa extranjera en el Prado (una treintena de medios). Los extraños seres del Bosco pueblan no solo las salas A y B del edificio Jerónimos con sus increíbles trípticos. También la tienda del Prado, inundada de merchandising bosquiano: abanicos, camisetas, bolsos, puzles, posavasos, libretas… hasta anacrónicas bolas de árboles de Navidad.

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Pero ¿qué hace que este pintor sea tan especial, enigmático y fascinante?  El Bosco es Innovador, original, mágico, de una imaginación desbordante.., respondía Miguel Falomir (Departamento de conservación e Investigación del Museo) al periódico ABC .

Si señores, El Bosco, es el pintor de sueños y pesadillas, de cielos e infiernos, de ángeles y demonios, ninfas desnudas y adanes, peces voladores y bestias híbridas; es el pintor del pecado, y nos sigue fascinando hoy igual que hace quinientos años. Esta es una exposición para empezar a entender algo de El Bosco.

El montaje, sorprendente y excepcional como la propia exposición, tanto por las instalaciones construidas para la mejor visualización de sus trípticos como por lo inteligente de su presentación, dividida por temática. Image-1La exposición es un viaje circular en torno a los trípticos de El Bosco, principio y fin de la muestra. El plus añadido es que esta vez el visitante puede contemplar no solo el anverso de este magisterio de imaginación y técnica, sino  también su reverso. La parte trasera de los trípticos, las puertas, conforma una auténtica cara B de esta cita con los santos y con los monstruos. Algunas de esas puertas —como en el caso del Tríptico de la adoración de los Magos— conservan sus bisagras originales… bisagras de hace más de 500 años.

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Su inmensa capacidad de invención queda patente en la renovación que experimenta su técnica pictórica, que se suma a la que muestran sus contenidos, en ocasiones difíciles –o casi imposibles- de descifrar, al haberse perdido en nuestro días muchas de las claves para interpretarlas.

Pienso que es una buena ocasión, el momento perfecto para explicar y describir la dimensión del conjunto de sus pinturas, y de paso rendirle un pequeño homenaje en el V centenario de su muerte.

Con el objetivo de facilitar la comprensión del contexto en el que se llevaron a cabo sus trabajos vamos a bucear en la historia, en su biografía, para entrar en la imaginación de uno de los más fascinantes pintores del arte mundial. Posiblemente el hilo conductor esté en su ciudad, su infancia, su capacidad de observación y retención. En estos últimos años, han salido a la luz más información sobre su vida y obra  gracias a las distintas investigaciones efectuadas por museos como el Noordbrabants Museum (Holanda) y El Prado (España).

La exposición

Vamos a sumergirnos en la vida y obra del Bosco a través de su exposición

Hay un discurso expositivo que gira alrededor de los temas que desarrolló el Bosco.          Son siete secciones o capítulos. (En estos tipos de muestras, al ser monográfica, solo había dos formas de verla, cronológico o temático, y se decidió por lo segundo ya que El Bosco no fechaba sus cuadros).

  1. EL BOSCO Y ‘S-HERTOGENBOSC
  2. INFANCIA Y VIDA PÚBLICA DE CRISTO
  3. LOS SANTOS
  4. DEL PARAÍSO AL INFIERNO
  5. EL JARDIN DE LAS DELICIAS
  6. EL MUNDO Y EL HOMBRE: PECADOS CAPITALES Y OBRAS PROFANAS
  7. LA PASIÓN DE CRISTO

I. El Bosco y ‘s-Hertogenbosch

La primera nos sitúa en la ciudad donde nació y transcurrió su vida, ciudad que fue su seña de identidad y a la que vinculó su fama al firmar sus obras como “Jheronimus Bosch”, descendiente de una familia de pintores, su padre Anthonius van Aken, su abuelo Jan, y su bisabuelo Tom. Cuatro generaciones de una misma familia dedicadas a la pintura.

Nada mas entrar a la sala nos encontraremos con este grabado de Cornelis Cort con el retrato del pintor, la pintura anónima de Mercado de telas en ‘s-Hertogenbosch (conocida como la plaza del mercado de ‘s-Hertogenbosch) del Noordsbrabant Museum, en la que se puede ver la casa en la que vivió el Bosco, y el manuscrito de losComentarios de la pintura de Felipe de Guevara de la Biblioteca del Museo del Prado.Hieronymus_Bosch_by_Cornelis_Cort (2)

 

GRABADO DE CORNELIS CORT (1533 -1578)

Gheronimus  van  Aken el Bosco – Londres, British Museum

 

 

 

 

 

 

 

 

La belleza de la vida cotidiana.

El Bosco pionero en la pintura de género- Antes de 1500, ningún artista se planteaba la vida cotidiana como un asunto para pintar, eso era impensable, los artistas trabajaban para la iglesia y ya.

Alberto Durero lo había dicho, que la pintura está al servicio de la iglesia, para mostrar el sufrimiento de Cristo y representar así mismo la vida de los santos y sus padecimientos y de cuando en cuando un retrato, pero,  algo asombroso estaba pasando en la pintura de Flandes, ya que los pintores de aquellas tierras empezaban a plantearse otros temas a pintar.

Al grabado de Cornelis Cort se suma este cuadro, un anónimo flamenco que representa la plaza del mercado de Hertogenbosch, ciudad donde nació, vivió y murió el Bosco.

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ANONIMO FLAMENCO                “Mercado de telas en ‘s-Hertogenbosch”   h 1530 – Oleo sobre tabla – 126 x 67cm.  ‘s-Hertogenbosch, Het Noordbrabants  Museum

La plaza del mercado de la localidad natal del Bosco, una de las más importantes del ducado de Brabante, acoge la celebración de un mercado, gran eje comercial de la ciudad y sirve al mismo tiempo de escenario para varias festividades  religiosas. El pintor,  residía en esta plaza desde 1462, cuando su padre adquirió una casa allí, estableciéndose años mas tarde en el lado norte tras contraer matrimonio con Aleid van de Meervenne.

Su casa es la séptima de la derecha, situada justo después de la azul. Era de ladrillo, con una fachada estrecha, pero muy profunda, ya que llegaba hasta el canal Binnendieze, que pasaba por detrás.

 

Hertogenbochs de lo cotidiano a los grandes acontecimientos.

(Extracto del catalogo de la exposición)

La vida de Jheronimus van Aken (el Bosco) está ligada a ’s-Hertogenbosch su ciudad natal, y a su plaza, la del mercado, donde vivió prácticamente toda su vida y la que realmente marco su obra.

En la época del Bosco, ‘s-Hertogenbosch (elbosque del duque, en francés Bois-le-Duc y en castellano, Bolduque) era una ciudad próspera, el centro de la actividad económica era la plaza del mercado y su alrededor, donde se encontraba la casa del pan, de los paños y de la carne. En ella se celebraban también ferias semanales y anuales, en las que se vendían mercancías traídas de muy diversos lugares y algunos muy lejanos y donde se podía comprar cada día, dentro y fuera de la plaza, como el mercado del pescado, al comienzo de la Orthenstraat, allí había una gran grúa de madera con la que se descargaban los productos desde los barcos. Una de las ferias más importantes era la de junio que se celebraba después de la procesión de la virgen y la festividad de san Juan.

Desde el año 1462 en que su padre compró su casa en la plaza del Mercado, el Bosco vivió en esta misma plaza hasta su muerte en 1516. Durante los 54 años en los que residió en ella – primero con sus padres en la parte izquierda de la plaza y luego con su mujer al otro lado de la plaza, la zona más elitista; los acontecimientos de los que fue testigo tuvieron un papel fundamental en su mundo visual, y más si se tiene en cuenta que cuando se mudó allí tenía como máximo doce años. Probablemente uno de los que más le afectó fue el pavoroso incendio que se declaró en la ciudad en el verano de 1463. Aunque su casa no se quemó (si bien por estudios recientes parece
que el fuego afectó al tejado), no cabe la menor duda de que el Bosco guardó en su retina el recuerdo de este trágico suceso, incendiocomo se constata en ese gusto por los incendios que se aprecia en algunas de sus obras, y de forma obligada en las que tratan temas de demonios y del Infierno, como la tabla central del Tríptico de san Antonio de Lisboa o la tabla derecha del Jardín de las delicias.

Sin necesidad de salir de su casa, o fuera de ella si así lo prefería, el Bosco fue un espectador privilegiado, cuando no un participante más, de los acontecimientos que tuvieron lugar en la plaza del Mercado de ’s-Hertogenbosch, de lo cotidiano a lo festivo, del fervor de las procesiones al gozo de determinadas celebraciones. Lo cotidiano de ese gran teatro del mundo que era La Plaza del Mercado podía ser desde el uso de la fuente para coger agua hasta la compra y venta de los más variados productos. De_lakenmarkt_te_’s-Hertogenbosch_circa_1530_Punto de encuentro obligado en el que confluían todas las clases sociales, en los días de mercado lo habitual era ir a comprar o a vender, pero también había quien acudía a tocar música o a mendigar, a robar o a estafar.

Sin duda, desde niño el Bosco pudo ver allí a mendigos y lisiados despertando la caridad de las gentes -tan presentes en sus obras y dibujos- a personas que trabajaban cargando sacos o en otros menesteres, y también a músicos y acróbatas, Jheronimus_Bosch 1516,_Prado)así como a ladrones y charlatanes dispuestos a estafar o a embaucar.  Varios de estos personajes serían objeto de su atención  en obras como el Carro de heno y la Extracción de la piedra de la locura del Museo del Prado, así como en el Prestidigitador de Saint Germain in Laye.

La plaza también fue escenario de todo tipo de fiestas, religiosas y profanas, muy de costumbres de la edad media. Entre las primeras cabe destacar la procesión en honor de la imagen de la Dulce Santa María (Onze Lieve Vrouwe) que, desde el año 1381 en que tuvo lugar un milagro ante ella, fue objeto de veneración por parte de multitud de peregrinos que acudían a su capilla en la iglesia de San Juan. En esa procesión solemne todas las clases sociales desfilaban por orden de rango a través de la ciudad y al son de la música. También desfilaban las diferentes cofradías con sus santos y sus miembros vestidos con sus mejores galas, entre ellas la de Nuestra Señora, cuya imagen se sacaba de su capilla en la iglesia de San Juan para incorporarla al cortejo. Dentro de la procesión, los Compañeros de la Pasión representaban a personajes como los tres Reyes Magos o los pastores.

Carácter muy distinto tenía la fiesta que se celebraba durante el Carnaval (y que aún sigue celebrándose por todo lo alto en ’s-Hertogenbosch). El martes de Carnaval, en la sala del Ayuntamiento, tenían lugar combates de gallos ante el regocijo de quienes los presenciaban. Algunos de estos gallos llegaban a mezclarse con los espectadores y el resultado final eran varias ventanas y puertas rotas que debían repararse, según se recoge en las cuentas del municipio. Además, durante el martes de Carnaval, los que participaban en la fiesta no dudaban en ridiculizar a los ciudadanos más respetables.
1024px-The_battle_between_Carnival_and_LentNo faltaban los personajes disfrazados, la música, la danza y la bebida. Podemos hacernos una idea de este ambiente por el cuadro de la Batalla entre Carnaval y Cuaresma de un seguidor del Bosco, del que se conservan varios ejemplares, uno de ellos en grisalla (tonos del negro al blanco y grises).

En la ciudad no existía ninguna residencia de los duques de brabante, tampoco vivían allí ninguno de los nobles importantes de la época como los Nissau, pero el Bosco muy joven aun pudo presenciar la entrada triunfal del Duque Carlos el Temerario en 1467, acto que culminó en el ayuntamiento en esa misma plaza. Con tal motivo se construyeron tribunas y que estuvieron cubiertos con costosos tejidos, que años después reciben la visita de su heredera María de Borgoña con su esposo Maximiliano de Austria acompañados en esa ocasión por nobles de su corte ricamente vestidos. En las crónicas de aquella época se describía a caballeros soberbiamente vestidos que portaban una bandera de seda negra grande y larga, en ella estaba bordada una hermosa joven con un corazón en la mano en el que figura el consejo de los duques escrito en un rollo  “ Gozad de todas las cosas, pero no abusad”. En cuanto al séquito, los duques iban con una gran capa que cubría los caballos bordadas en hilos de oro. Jheronimus Bosch_De_hooiwagen_(c

El conde Van de Mark llego con un cortejo de 250 caballeros, el obispo de Tréveris apareció rodeado de 150 caballeros  y el duque de Van Gulik  atravesó el mercado con un sequito de 300 caballeros. Los habitantes de Hertogenbochs  quedarían deslumbrados ante esto y otros fastos similares, y entre ellos el Bosco, que años después emulará este cortejo en “El carro de heno”.
En 1481, cuando consta que el Bosco era ya pintor y estaba casado , tuvo lugar en el coro de la iglesia de San Juan el capítulo decimocuarto de la Orden del Toisón de Oro, presidió por Maximiliano y en el que se invistió como caballero a su hijo Felipe el Hermoso(1478-1506), para esa ocasión se colocaron sobre las sillas del coro de la iglesia decoradas en satén rojo y Damasco, unos20160715_195434 paneles con los escudos de los Caballeros de la orden, entre ellos Engel-brecht II de Nissau, también se dispusieron los escudos de Felipe el Bueno (1396-1467), fundador de la orden. Los escudos fueron realizados por el pintor de la corte Pierre Counstain en Brujas, con una rica caligrafía típicamente gótica y que expertos ha relacionado su semejanza con el cuadro de “La extracción de la piedra de la locura” del Prado. Sin duda la estancia de los caballeros en la ciudad y la presencia de todos esos escudos, debieron impulsar al Bosco a emular su caligrafía en la obra mencionada, incluso en su propia firma. firmaSi no son muchas las referencias que se conservan sobre la vida personal y familiar del Bosco, en proporción son mucha menos a las que se refiere a su oficio como pintor. pese a que tuvo que trabajar para varias instituciones eclesiásticas y también para comitentes particulares en s’-Hertogenbosch y fuera de su ciudad. Los escasos datos biográficos que existen nos dicen que venia de una familia de clase media de artesanos y pintores, pero al contrae matrimonio con Aleyt van den Mervenne en 1481, hija de Goyart van den Mervenne, una joven huérfana, de buena familia, adinerada y perteneciente a la nobleza, que al parecer no tuvieron descendencia, y aunque la esposa le superaba en edad, vivió más años que el pintor.

El Bosco artista, vivía rodeado de un círculo de personas de estatus elevado,  y sus capacidades pictóricas consiguieron sorprender a personas de la época del nivel de Felipe el Hermoso o Margarita de Austria. Su reconocimiento como pintor, hasta el punto de llegar a ser uno de los artistas más afamado de Europa, en parte se vio impulsado por estas conexiones con las élites de la época, entre los que destacan Engelberto II de Nassau.

Igual que su abuelo, su padre y otros miembros de la familia Van Aken, jeronimus trabajo para la cofradía de Nuestra Señora y a la que también era miembro. Gracias a las cuentas y a los diarios de actividades de dicha cofradía se ha podido hilar su biografía. El Bosco ingreso como miembro ordinario de la cofradía en 1486-87. Su nombre Jheronimus, hijo de Anthonimus  Van Aken, figura junto con los de los más de trescientos cincuenta cofrades de los Países Bajos y de Alemania que ingresaron ese año. Un año después y de forma excepcional se convierte en Hermano Jurado. Esta designación lo conseguía generalmente las clases dirigentes de la ciudad de la que el pintor no formaba parte, pero se justificaba debido a la buena situación social y económica de su mujer, pero no sería la única razón. Sin duda también le ayudaría el hecho de que ya entonces, con 37 años (o quizá algunos menos), El Bosco habría obtenido éxito como pintor y seria reconocido por ello en su ciudad.

La ausencia de una tradición local y de un gremio de pintores favoreció que el Bosco creara un estilo original. Aunque partió del arte de los pintores que le precedieron, como Jan van Eyck, rompió con ellos tanto en la técnica como en la iconografía.

Ya, en el siglo XV el imaginario medieval y el uso de su simbolismo entraba en desuso frente al racionalismo. No obstante, el Bosco a caballo entre la Edad Media y la modernidad, utiliza los recursos del pasado y del presente para realizar su obra. Por lo tanto, absorbe buena parte de la iconografía medieval, en la que algunos elementos monstruosos nos recuerdan a las gárgolas o grifos que aparecen en catedrales góticas, pinturas de los salterios o en los Libros de Horas133 . En la Edad Media pintar monstruos era bastante frecuente, apareciendo en numerosos textos literarios (especialmente en libros de viajes). Su uso está ligado a la reacción que provocan y que en el medievo era muy ventajosa, pues producían temor, aunque al mismo tiempo su figura tiene cierta gracia irónica y  macábrica. El monstruo es un símbolo, una imagen, que tiene unas funciones en el alma del hombre. Este tipo de criaturas tienen como objetivo generar el terror en el espectador, que es avisado del tormento que vivirá si no respeta las leyes divinas. Por mucho poder que una persona tenga en la tierra, si peca no se salvará de su castigo. En los cuadros del pintor,  los infiernos están habitados por seres de todas las condiciones sociales.

En esta primera sección está centrada también en torno al tríptico del Ecce Homo de Boston,realizado por el taller del pintor para Peter van Os Incorpora obras de artistas que, o bien trabajaron para la ciudad en tiempos del Bosco como los dos relieves del escultor de Utrecht Adriaen van Wessel para el retablo de la capilla de la Cofradía de Nuestra Señora en la iglesia de San Juan (1475-1477), o bien desarrollaron su labor en ella en esos años, como los tres grabados del arquitecto y grabador Alart du Hameel.

Grabados de Alart du Hameel, que fue maestro y conocido de El Bosco,  donde podemos ver a un Elefante asediado en medio de una batalla  ó el bello y extraño Juicio Final.
y que curiosamente firmaba sus encargos con este anagrama que significaba Bois de Duc ó ¿Bosco?

      

 

II. Infancia y vida pública de Cristo

En torno al tríptico de la Adoración de los Magos del Prado se disponen las Adoraciones de los Magos de Nueva York y Filadelfia y el dibujo de las Bodas de Caná del Louvre, obra de un seguidor, además de un buril de Alart du Hameel.

En ellas la atención recae en Cristo, de acuerdo con la corriente espiritual de la devotio moderna, que trataba de transmitir a los creyentes el mensaje de la imitación de Cristo.

El tema más repetido del Bosco es el de la Adoración de los Magos, con el que se expresa la universalidad de la Redención. Los paganos –los Magos- hacen un largo viaje para adorar al Mesías, mientras que los judíos le rechazan.

Como muestran los temas presentes en las ofrendas y la indumentaria de los Reyes de la Adoración del Prado, el Bosco aboga por un regreso a las fuentes del Antiguo Testamento, que prefiguran el Nuevo, para revitalizar la fe y la piedad cristianas.

Pese a que en estas obras el artista se encuentra más cerca de la tradición, no duda en reelaborarlas con su personal estilo, incorporando elementos simbólicos en sus fondos y edificios, o la figura del Anticristo en el tríptico del Prado.

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EL BOSCO,  “LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS”,  Abierto  –  óleo sobre tabla, 138 × 138 cm  –  Museo del Prado.
Tabla central. La Adoración de los Magos, con el Anticristo en la puerta de la cabaña. Tabla izquierda.                      El comitente Peeter Scheyfve con san Pedro. Tabla derecha. Su esposa, Agneese de Gramme, con santa Inés.

La escena funciona como un escenario teatral. Ese carácter escenográfico se ha relacionado con los misterios religiosos que se solía representar en la procesión de la Virgen del Milagro de s’Hertogenbosch. Es muy probable que el Bosco pintara esta obra – de hacía 1475 y posiblemente su más temprana creación – para la iglesia de San Juan de su localidad natal.  Llama la atención la minuciosidad con la que se describen las piezas de orfebrería que traen los Reyes y el abundante pan de oro, inusual en la producción del Bosco.
La manera de como sostiene Maria a Jesus sobre su regazo, de algún modo evoca las obras de Jan van Eyck (1390-1441), en concreto “La virgen del
canciller Rolin” del Louvre. También remite al arte Eyckiano el carácter monumental que el Bosco otorga a las figuras representadas en los paneles: la Virgen, el Niño, los tres magos – y hasta el paje del rey negro. Sus cuerpos están dominados por las líneas verticales y su actitud serena y estática contrasta con la que muestra el Anticristo y sus acompañantes en el interior de la cabaña, los pastores que están sobre el tejado o detrás, a la derecha, así como la de San José que seca los pañales en el fuego. De todos ellos cabe señalar al Anticristo, cuya expresión sonriente se opone a la de las figuras del primer plano..Prueba del carácter maléfico que otorga el pintor a este personaje es el búho que se oculta por encima de él, en la parte superior del henil. Mirando al ratón muerto que se convierte en su presa.
En el paisaje del fondo, tras la cabaña, el Bosco representó a la izquierda una casa cuya enseña, un cisne, así como el Palomar en lo alto, identifican como un burdel.
A él se dirige un hombre que tira del ronzal de una cabalgadura sobre la que va montando un mono, alusivo a la lujuria.
La rica tela de rojo y oro que cubre su grupa – identifica la condición social del propietario.

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Triptico de LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS                                                                      Cerrado                                                                                                                                                   La misa de san Gregorio con el padre y el hijo de los donantes del tríptico, el matrimonio Peeter Scheyfve y Agneese de Gramme.

 

 

 

 

 

 

Vídeo del comentario de la obra. Donde ademas se explica sobre las sorprendentes figuras o imágenes descubiertas bajo la pintura  a través de radiografías y las recientes reflectografías  infraroja realizada al tríptico.

 

III. Los santos

Esta sección, la más numerosa, gira en torno al tríptico de las Tentaciones de San Antonio del Museo de Lisboa, al que se suman las dos Tentaciones de san Antonio del Prado, una original  y otra de taller, y el fragmento de las Tentaciones del Museo de Kansas City, así como el dibujo del Louvre con bocetos para unas Tentaciones de San Antonio.

Completan la sección los trípticos de Santa Wilgefortis de Venecia y de Job del Museo de Brujas –este último obra de un seguidor- y las tablas de San Juan Bautista del Museo Lázaro Galdiano, deSan Juan evangelista del Museo de Berlín, San Jerónimo de Gante y San Cristóbal de Rotterdam y el dibujo con Mendigos y lisiados de la Albertina, de mano de un seguidor.

El culto a los santos experimentó un gran auge en los tiempos del Bosco, como lo prueba la amplia presencia que tienen en sus obras y en las de su taller, ya sea como protectores o con carácter autónomo. Entre ellos incluyó a Job y a alguno de los apóstoles, honrados entonces como tales. No faltan imágenes de las santas protectoras como santa Inés, santa Catalina o María Magdalena, o titulares como santa Wilgefortis, la virgen barbuda venerada en los Países Bajos.

Entre los santos –los más numerosos-, algunos gozaban de una gran devoción, como san Cristóbal que defendía de la muerte súbita. Especial protagonismo tienen los ermitaños, cuya vida transcurre al margen de la sociedad, en el desierto, que en esa época era sinónimo de soledad, no de ausencia de vida.

San Jerónimo, y sobre todo san Antonio Abad –su santo patrón y el de su padre-, son ejemplos para el fiel. Exhortan al autocontrol –especialmente sobre las pasiones de la carne-, a la paciencia y a la constancia frente a las tentaciones del Demonio.

En el san Antonio de Lisboa los fondos no tienen relación directa con la vida del santo. El Bosco los inventa, se deja llevar por su fantasía, como cuando representa a los demonios.

TRÍPTICO DE LAS TENTACIONES DE SAN ANTONIO

Considerado una de las obras maestras del Bosco, este gran tríptico recoge diversos episodios de la vida de san Antonio.

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EL BOSCO “LAS TENTACIONES DE SAN ANTONIO ABAD”   –  Abierto  –  óleo sobre tabla de roble, 131,5 × 111,9 cm  –      Lisboa,  Museu Nacional de Arte Antiga.

El diablo en todas sus formas tentando al primer eremita, según El Bosco

El tema de las tentaciones de San Antonio se repite con frecuencia en la Historia del Arte. Aparece en pinturas medievales, libros iluminados, grabados, etc.  Resulta un tema especialmente interesante desde el punto de vista doctrinal, al tratarse de un Santo que se enfrenta al mal y lo vence. Es la eterna lucha entre el Bien y el Mal, entre Cristo y el Diablo.

El tríptico, cuando está cerrado se observan dos escenas en grisalla. Una es el Prendimiento de Cristo, y la otra el Camino al Calvario. Una vez abierto, se disponen ante nosotros tres lienzos con distintas escenas de la vida de San Antonio Abad, en las que se intenta simbolizar la multitud de tormentos por los que pudo pasar el santo de acuerdo con la tradición. Las tentaciones y los demonios aparecen con formas grotescas y seductoras, pero San Antonio vuelve su atención hacia el Señor y hacia las Santas Escrituras derrotando así al mal.

En la tabla izquierda,  los compañeros del santo cruzan un puente llevando su cuerpo inconsciente tras haber sido golpeado por unos demonios que, tras su recuperación, volvieron a atacarle lanzándolo por los aires, como se aprecia en la parte superior.

El panel central,  Muestra a san Antonio en adoración en una especie de capilla, rodeado por todo tipo de seres monstruosos que encarnan a las fuerzas del Mal.    1464274069_288579_1464277674_sumario_normal     
En el interior del edificio, al fondo, se ve a Jesucristo de pie junto al crucifijo que preside un altar.
recortado san antonioLa tabla derecha, muestra la aparición de Satán bajo la apariencia de una reina joven y bella a la que el santo encontró bañándose desnuda en un río.96de0a876b08447976e8b39e0098a798 Le llevó a sus dominios, le enseñó sus falsas obras de caridad e intentó seducirlo, pero san Antonio se dio cuenta del engaño. Más allá de la mera representación de las tentaciones, el Bosco incide en la fuerza de la presencia de Cristo como apoyo del santo en sus tribulaciones y su victoria sobre el Mal.Sin-título-13
El mensaje se completa en el exterior de las tablas laterales, pintadas en grisalla, que muestran dos momentos de la pasión de Cristo: el Prendimiento, a la izquierda, y el camino del Calvario a la derecha.
Tríptico  cerrado.
El prendimiento de Cristo (izquierda)  y Cristo camino del Calvario (derecha).

 

 

Del taller del Bosco es este cuadro que tenemos en el Prado de las Tentaciones de san Antonio abad, realizado hacia 1510.

Las tentaciones de san Antonio Abad.  1510 – 1515.    Óleo sobre tabla de madera de roble,     70 x 115 cm.

El formato apaisado de la tabla permitió a su autor situar en primer plano al santo, con unos rasgos que no distan mucho de los que muestra en el tríptico de las Tentaciones de san Antoniode Lisboa, y con el hábito, la tau sobre la esclavina y el rosario y la campanilla que lo identifican. Dada su escala, san Antonio ocupa gran parte del espacio disponible en el lado izquierdo de la tabla. A la derecha, en el espacio que deja libre su figura, en un plano más retrasado, surge del agua una cabaña rematada por una cabeza de vieja, con un palomar por sombrero. Tanto el palomar sobre la cabaña, el jarrón sin flores en la ventana, como la joven desnuda a su puerta y la enseña con el cisne -propia de un prostíbulo- aluden a los pecados de la carne y evocan las tentaciones a las que fue sometido san Antonio que, en esta ocasión les da la espalda.

 

IV. Del Paraíso al Infierno

Alrededor del gran cuadro del Carro de heno se incorporan, varios trípticos del Bosco en los que el Paraíso y el Infierno aparecen representados en las tablas laterales, aunque varíe la forma de mostrarlos. Tradicionalmente, en la tabla central se incluía el Juicio Final, como sucede en el ejemplar de Brujas. En las Visiones del Más Allá de Viena, más que la visión del infierno, resulta original –y aún sorprendente- la del paraíso, con el túnel de luz deslumbrante que atraviesan los elegidos para llegar al Empíreo.

En el Carro de heno, por primera vez en una pintura y de manera totalmente original, el Bosco dispuso en el centro del tríptico, entre el paraíso y el infierno, un carro de heno para mostrar cómo el hombre con independencia de su clase social o su lugar de origen, está tan poseído por el deseo de gozar y adquirir riquezas materiales que se dejará engañar o seducir por los demonios que lo conducen al infierno.

Junto a ellos, dos dibujos de Berlín, uno con una cabeza andante grotesca y un pequeño monstruo sapo, y el otro, de taller, con una escena infernal que se une al dibujo de Viena, Barco infernal, también de taller.

TRÍPTICO DEL CARRO DE HENO

Jheronimus_Bosch_-_De_hooiwagen_(c.1516,_Prado)EL BOSCO  “TRIPTICO DEL CARRO DE HENO” 1512 – 1515.    Óleo sobre tabla,    135 cm × 100 cm    Museo del Prado.

La escena puede estar basada en el proverbio flamenco que reza: «El mundo es un carro de heno, del cual cada uno toma lo que puede». Todo tipo de personas se agolpa junto al carro, y desde el Papa, los reyes a los más plebeyos arrancan los puñados de paja. Es una aplastante sátira de un mundo que ha abandonado a Dios.

La temática del cuadro se debe en gran parte a que el Bosco fue un pintor moralizante y crítico con la sociedad de su tiempo, y este cuadro es un fiel reflejo de su actitud al respecto. También en su más famoso tríptico, El jardín de las delicias, utilizó los mismos principios moralizantes que se vuelven a ver representados en este cuadro.

El carro de heno muestra el infierno de los vicios, denuncia el gusto por las riquezas terrestres tan efímeras, lo que anuncia las vanidades de los siglos siguientes.

El tríptico abierto está dedicado al pecado. 

En el panel izquierdo El Paraíso terrenal, nos habla de la creación, se muestra su origen, desde la caída de los ángeles rebeldes hasta la expulsión del Paraíso. Digno de destacar es el modo en que el pintor representó a esos seres angélicos que, al desobedecer a Dios, fueron arrojados del cielo y experimentaron una metamorfosis que acabó por convertirlos en monstruosas figuras híbridas.

En primer plano, el Bosco hizo hincapié en la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, coronada por una planta con espinas y varios frutos, uno de ellos picoteado por un pájaro como símbolo de lujuria, mientras el cardo simboliza las tentaciones de los sentidos. El arcángel, con su espada levantada, les impide franquear la elevada puerta antropomorfa que separa el Paraíso -escenario de la creación de Eva y de su tentación por la serpiente (con cabeza de mujer y manos con garra) – del mundo en el que transcurrirá la vida del hombre tras su pecado.

El panel central, aquí el Bosco retrata cómo los más poderosos, como por ejemplo emperadores, reyes, y papas que encontramos en la izquierda del cuadro, no tienen problemas para alcanzar su «ración de placer», mientras que las clases menos pudientes de la sociedad no lo tienen tan sencillo, y tienen que pisotearse o matarse e incluso son atacados por demonios para poder alcanzar algunos de esos «placeres». El artista muestra a la humanidad arrastrada por el pecado, yendo tras ese carro de heno con el que se ilustra el versículo de Isaías 40, 6: Toda carne es heno y toda gloria como las flores del campo, que alude a lo efímero y perecedero pero atractivo de las cosas terrenales. A la vez también se recrea un proverbio flamenco: El mundo es como un carro de heno y cada uno coge lo que puede. 

Bajo la atenta mirada de Cristo Redentor, todos los estamentos quieren coger un puñado de ese heno, incluido el clero, que aparece aquí censurado por vicios como la avaricia y la lujuria. Para lograr su objetivo no dudan en cometer todo tipo de atropellos. Mientras, en el primer plano transcurre la vida cotidiana: desde las mujeres que cuidan de sus hijos y realizan sus tareas diarias hasta el sacamuelas. Por su parte, los que intentan por todos los medios subirse al carro no ven a los seres demoníacos que lo guían y los llevan directos al Infierno. Y menos aún los puede ver la multitud que sigue al carro, encabezada por los grandes de la tierra a caballo: el papa; el emperador, con una corona similar a la de Dios Padre; un rey, al que las flores de lis de su corona -añadidas en la fase de color- asocian con el rey francés; y un duque, con un tocado a la borgoñona. Resultado de imagenEntre la desesperación del ángel de la guarda que eleva su mirada hacia Cristo, Encima del carro triunfa la lujuria, favorecida
por la música con la que se entretiene la rica pareja sentada sobre el heno, mientras sus dos sirvientes retozan entre los arbustos observada por una lechuza (que simboliza la herejía o la ceguera humana) y en la parte izquierda observada asimismo por un personaje oscuro, escondido entre el arbusto y donde cuelga por encima de su cabeza un jarrón (símbolo de prostíbulo), también está el demonio que se presenta azul y con una cola de pavo real
(símbolo de vanidad) tocando la trompeta y participando en la melodía de la escena. detalle3

En el centro del cuadro se ve un homicidio, y el ala derecha están criaturas híbridas entre hombres y animales guiando el carro para conducirlo al infierno. El padre José de Sigüenza, a finales del siglo XVI, consideró que estas criaturas simbolizaban los diversos vicios: ‘Este carro de heno, en que va esta gloria, le tiran siete bestias, fieras y monstruos espantables, donde se ven pintados hombres medio leones, otros medio perros, otros medio osos, medio peces, medio lobos, símbolos todos y figura de la sociedad; late la lujuria, avaricia, ambición, bestialidad, tiranía, sagacidad y brutalidad.

En el panel derecho el Bosco representa el Infierno de forma igualmente novedosa. A diferencia de sus otros Infiernos, este está construyéndose aún. Los demonios se afanan por concluir la torre circular como si fueran albañiles, transportando el material por la elevada escalera -situada en la misma posición que la que se apoya sobre el carro de heno- o preparando la argamasa para seguir levantando en altura sus muros. Atentos a su labor, están de espaldas a los demonios, que siguen trayendo a nuevos pecadores para sufrir su castigo.

Se repiten aquí los incendios de estructuras, tan típicos de la obra del Bosco, pues pueden verse similares igniciones en el panel derecho del Juicio Final de Viena, así como en el lateral derecho de El jardín de las delicias.

El tríptico cerrado, presenta el tema del vendedor ambulante. Representaría así El camino de la vida, con un peregrino, una especie de ermitaño estoico acechado por los peligros del viaje, y que se resiste a las tentaciones representadas por la pareja que baila (lujuria). El personaje en si es un anciano pobremente vestido, inclinado por el peso del cesto que lleva sobre sus espaldas y defendiéndose con un bastón de un perro que le acecha (símbolo de peligro de robo). Pese al mal estado en el que se encuentra, ha podido dejar atrás el ataque de los bandidos y la danza de la pareja de pastores al son de la gaita, alusiva a la lujuria. En el peregrinar de su viaje sin destino, y cuya dirección ignora, ha ido sorteando los peligros del camino y sabe que debe continuar, Hieronymus_Bosch_el carro de heno cerrado070pese a lo incierto que pueda ser lo que le espera al cruzar el puente. En el dibujo subyacente el Bosco había representado detrás de este puente una cruz que eliminó en la fase de color.
La sustituyó por un crucifijo en el interior del pequeño altar colocado en el árbol bajo el que está sentado un pastor que toca la gaita, sin que nadie se percate de su presencia. Todos viven de espaldas a él, todos se olvidan de Dios, como en el Carro de heno.

“El camino de la vida”
Tríptico cerrado de “El carro de heno”
Presenta el tema del vendedor ambulante.

 

Video Obra comentada: Tríptico del carro de heno, El Bosco (h. 1512-15)

 

 

VISIONES DEL MÁS ALLÁ 

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La Visión del Más Allá es el tema de cuatro postigos que se conservan en el Palacio Ducal de Venecia, realizados por el pintor flamenco El Bosco, ejecutado en óleo sobre tabla. Cada uno de ellos mide 87 cm de alto por 40 cm de ancho.

Se cree que son los postigos laterales de un políptico perdido (según Tolnay, 1965), con los paneles laterales superpuestos, colocados el Paraíso terrenal y la Ascensión a la izquierda, uno sobre otro, y la Caída de los condenados y el Infierno a la derecha, también uno sobre otro. Se ha aventurado igualmente la hipótesis de que se tratara de dos pequeños trípticos relacionados entre sí. Entonces el Paraíso terrenal y la Ascensión al Empíreo enmarcarían una tabla central con el tema de laResurrección de la carne; y la Caída de los condenados y el Infierno estarían a ambos lados de un Juicio Final.

Como el resto de obras del Bosco, no se sabe con certeza la fecha de realización. Tradicionalmente se datan en el periodo 1500-1504. La dendrocronología data la tabla hacia 1490 o después.

Se cree que son las tablas (las llama lienzos) que Marcantonio Michiel menciona, en su Notizia d’opere del disegno (1521) en la colección veneciana del cardenal Domenico Grimani.

Los temas de los postigos son:

  • El Paraíso terrenal.

Hombres y mujeres, acompañados por ángeles, miran hacia la fuente de la vida que está en lo alto de una colina.

  • La Ascensión al Empíreo.

En esta tabla las almas están sostenidas por ángeles que las conducen hacia la luz divina a través de un pasaje cilíndrico, más allá del cual deben proseguir solos, quizá aquí el artista se refiere a una frase de El casamiento espiritual de Jan van Ruysbroeck, en el que habla de la irradiación de Dios como un abismo inmenso de luz esencial. Es todo un hallazgo esa entrada a través de un cilindro de franjas concéntricas, tomado quizás de la tradición de las miniaturas de la Baja Edad Media, según Baldass.

  • La Caída de los condenados.

Es una pintura muy oscura, en la que sólo algunos bordes levemente iluminados dejan entrever los contornos de las figuras. Los condenados se hunden, caen, en las tinieblas.

  • El Infierno.

A diferencia de otros infiernos representados por el Bosco en las tablas derechas de sus trípticos más conocidos (Juicio Final de Viena, el Jardín de las Delicias, el Carro del Heno) no hay aquí multitud de demonios atormentando a los pecadores de mil maneras distintas, sino muy pocas figuras, casi con una sola como protagonista: el condenado en primer plano que apoya la cabeza en la mano con gesto de desesperanza.

Detrás de él, una roca amenazadora está iluminada por los fuegos que arden detrás de ella, con lo que se subraya más su perfil sombrío y espantoso; este tipo de iluminación nocturna sí es muy habitual en sus representaciones del infierno. En los otros casos suelen ser edificios incendiados en los que se ve que el fuego viene desde abajo, como inspirándose en las entonces modernas armas de pólvora o explosiones, con lo que los infiernos que pinta el Bosco acaban pareciendo lugares de confrontación militar.

Resultado de imagen de Visiones del Más Allá 4, El Bosco,“Visiones del más allá”, El Bosco, (h.1505-15). Venecia, Gallerie dell’Accademia.

 

V. El jardin de las delicias

Junto a la pintura más emblemática y admirada de este genial artista, se exponen la exposicion-el-bosco-madrid-270516-17reflectografía infrarroja y la radiografía de la obra,
para que los visitantes puedan apreciar los cambios que el artista realizó desde que inició el dibujo subyacente hasta que concluyó la superficie pictórica, y el extraordinario dibujo del Hombre-árbol de la Albertina.

La sección se completa con el retrato de su comitente, Engelbert II de Nassau del Rijkmusum de Amsterdam, obra del Maestro de los retratos de príncipes, y El Libro de Horas de Engelbert de Nassau del Maestro de Viena de Maria de Borgoña de la Bodleian Library de Oxford, así como el manuscrito de Las visiones del caballero Tondal de Simon Marmion del Museo Getty de Los Angeles.

 

TRÍPTICO DEL JARDÍN DE LAS DELICIAS

El jardín de las delicias es una es la creación más compleja y enigmática del Bosco. Considerada como una de las obras más fascinantes, misteriosas y atrayentes de la historia del arte, el cuadro forma parte de los fondos de exposición permanente del Museo del Prado de Madrid, donde ingresó como depósito del Patrimonio Nacional en 1939.

El_jardín_de_las_Delicias,_de_El_Boscoh. 1490-1500,      Oleo sobre tabla de roble,   185,8 x 172,5 cm. (tabla central),   185,8 x 76,5 cm. (tablas derecha e izquierda),     Museo Nacional del Prado

Para Falkenburg (Reindert Falkenburg, uno de los mayores especialistas en la obra de El Bosco y director de la Cátedra del Museo del Prado de 2016), el tema general del Jardín de las delicias es el destino de la humanidad, el mismo que el del Carro de heno, aunque el Bosco lo visualice de distinta manera, mucho más explícita en la tabla central del Carro de heno que en la del Jardín.

Para aproximarnos al significado de la obra, es necesario identificar lo que se representa en cada tabla.

 En el tríptico cerrado el Bosco representa el tercer día de la Creación del mundo, cuando se separaron las aguas de la tierra y se creó el Paraíso terrenal.

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Arriba, a la izquierda, aparece Dios Padre como Creador, según indican dos inscripciones en latín, una en cada tabla: Él mismo lo dijo y todo fue hecho; Él mismo lo ordenó y todo fue creado (Salmos 33, 9 y 148, 5).

El mundo está representado como un globo terráqueo, que combina la exquisitez y efectosgiovanni di paolo visionarios con la narrativa; la Tierra dentro de una esfera transparente, símbolo, según
Tolnay, de la fragilidad del universo o tal vez inspirado en la obra de Giovanni di Paolo (1399 o 1403 – 1482) “La creación del mundo y de la expulsión del paraíso” (que presenta en circunferencias y que nos recuerda a las capas atmosféricas que protege la tierra, una visión del paraíso la misma que fue descrito por el gran poeta florentino Dante Alighieri (1265 – 1321) en “La Divina Comedia”).

 

En el tríptico cerrado del jardín de la delicias sólo hay formas vegetales y minerales, no hay animales ni personas. Está pintado en tonos grises, blanco y negro (en grisalla), lo que se corresponde a un mundo sin el Sol ni la Luna aunque también es una forma de conseguir un dramático contraste con el colorido interior, entre un mundo antes del hombre y otro poblado por infinidad de seres.

En el tríptico abierto, conocido como El jardín de las delicias La pintura del madroño,
es
de brillantes colores y contrastan con la grisalla, el pintor incluyó tres escenas que tienen como único denominador común el pecado, que se inicia en el Paraíso del panel izquierdo, con Adán y Eva, y recibe su castigo en el Infierno del panel derecho.

El panel central muestra un Paraíso engañoso a los sentidos, un falso Paraíso entregado al pecado de la lujuria. Contribuye también a ese engaño el hecho de que esta tabla central parezca una continuación de la del Paraíso terrenal, al utilizar el pintor un paisaje unificado, al que dota de una línea de horizonte muy elevada que favorece el amplio desarrollo de la composición, distribuida en tres planos superpuestos, tanto en estas dos tablas del Paraíso y el Jardín como en la del Infierno.

Panel izquierdo: El jardín del Edén
Aunque el pecado es el nexo que une las tres escenas representadas, es necesario profundizar más en la iconografía de la tabla del Paraíso para poder avanzar en su significado. Al comienzo del proceso creativo el Bosco había incluido la Creación de Eva en la tabla izquierda, pero en una segunda fase (según se desvela en las ultimas reflectografías infrarroja) la sustituyó por la Presentación de Eva a Adán por Dios Padre. Este tema, muy poco frecuente, se asocia a la institución del Matrimonio, como se detalla en los textos de  (por este detalle) Falkenburg y Vandenbroeck (El Bosco, 2016). Para este último autor, la tabla central representaría el falso Paraíso del amor al que en los siglos XV y XVI se denominaba Grial –distinto al del ciclo del rey Arturo-, y que supondría una interpretación del mandato instituido por Dios en el matrimonio: Creced y multiplicaos, en clave lujuriosa. Los hombres y las mujeres que el Bosco representó en el Jardín creen vivir en un Paraíso para amantes, pero este es falso, y no tienen más destino que el del castigo en el Infierno. El mensaje que se transmite -enormemente pesimista- es el de la fragilidad y el carácter efímero de la felicidad o el goce de esos placeres pecaminosos.

el-bosco_-hieronymus_bosch_-_the_garden_of_earthly_delights_-_the_earthly_paradise_garden_of_edenEn el izquierdo, dedicado al Paraíso terrenal, aparece en primer plano Dios -identificado por sus rasgos con Cristo- en medio de Adán y Eva. Se trata, por tanto, de la presentación

de Eva a Adán, muy poco frecuente en las representaciones del Paraíso. En el plano medio, El Bosco incluye en el centro la fuente de los cuatro ríos del Paraíso, a la izquierda el drago -un árbol exótico procedente de Canarias que se asocia con el árbol de la vida-, y a la derecha el árbol de la ciencia del bien y del mal, con la serpiente tentadora enrollada en el tronco.

Dado que en el siguiente panel se representa un mundo lujurioso, se ha interpretado esta tabla como el preludio de lo que después acontecerá. A primera vista vemos el paraíso envuelto en una ambiente de paz y armonía, pero según vamos bajando la vista, vemos varios signos de hostigamiento, parece que esa armonía idílica se rompe, los animales se enfrentan unos a otros: un león derriba a un ciervo y se dispone a comerlo, un extraño bípedo es perseguido por un jabalí. En el estanque, las disputas entre los animales vuelven a reanudarse: un leopardo lleva en la boca un ratón, un ave devora una rana. Algo empieza a fraguarse, se perciben señales ajenas a la paz paradisíaca interpretado como un aviso de pecado. Es aquí cuando podríamos definir algunas iconografía de la obra, o sospechar su simbología: El pecado femenino se personifica en los  insectos y reptiles que se arrastran por la tierra o nadan por el agua (anfibios y peces), ya que, de los Cuatro elementos (tierra, agua, fuego y aire), la tierra y el agua eran consideradas esencias pasivas llenas de fecundidad que, como la mujer, reciben la semilla. Las alimañas que vuelan (insectos voladores, aves, murciélagos…) representa el pecado masculinoya que el aire es considerado un elemento activo, asociado al fuego y opuesto a la tierra.
Resultado de imagen de bosch the garden center panelEl demonio está escondido en los estanques y las rocas que son las guaridas de los
espíritus malignos, como en la fuente de la vida vemos una estructura entre mineral y orgánica rosácea, con un orificio por el que asoma una lechuza, un explícito símbolo de la malicia, que también aparece en El carro de heno. Cabe la posibilidad de que este elemento arquitectónico, similar a una flecha de una catedral, en el centro del cuadro, sea un símbolo fálico preconizador de los placeres de la carne de la tabla central.

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A su derecha, «una roca cuya forma es el rostro oculto del Diablo», del que surge la serpiente que se enrosca al Árbol de la fruta prohibida. Los extraños contornos de esos montes rocosos del fondo indican una posible perturbación de la pacífica convivencia.

Aparecen en la obra animales reales, pero extremadamente exóticos, en la época de el Bosco, como jirafas, elefantes, leones, leopardos, cuando África era prácticamente desconocida en Europa. El autor sólo pudo tener referencia de esas bestias a través de los bestiarios mitológicos medievales (que sin duda superó con creces) y los dibujos que comenzaban a circular gracias a la imprenta, sobre todo los que tenían Egipto como tema principal.

La obra presenta un intenso y variado cromatismo. Predominan los verdes y el azul intenso del fondo, que contrastan con el manto rojo de Dios y la blancura de los cuerpos de Adán y Eva.

El panel central, que da nombre al tríptico, conocido como El jardín de las delicias o La pintura del madroño, está poblado por gran número de figuras humanas, animales, plantas y frutas. Las primeras, desnudas a excepción de la pareja del ángulo inferior derecho, que se suele identificar con Adán y Eva tras la expulsión del Paraíso-, ya sean hombres, mujeres, blancos o negros, generalmente aparecen en grupos o en parejas.

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Los animales -reales o fantásticos- muestran dimensiones muy superiores a las normales, al igual que plantas y frutas. No hay duda de que en esta tabla El Bosco representa al mundo entregado al pecado y muestra a hombres y mujeres desnudos, manteniendo relaciones -algunas contra natura- con una fuerte carga erótica o sexual alusiva al tema dominante en esta obra, el pecado de la lujuria, aunque no sea el único.

A diferencia de la aparente confusión que reina en el primer plano, en el plano medio y en el del fondo se impone la geometría. En el primero, el Bosco ha representado un estanque lleno de mujeres desnudas (el estanque podría representar la fuente de la eterna juventud, un motivo muy extendido en la pintura del siglo XVI, también conocido como el estanque del adulterio.

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Fuera de él, a su alrededor, en sentido contrario al de las agujas del reloj, gira un grupo de hombres sobre distintas cabalgaduras, como un cortejo de jinetes compuesto casi exclusivamente por hombres desnudos, montados en animales variados, reales o fantásticos, como leopardos, panteras, leones, osos, unicornios, ciervos, asnos, grifones, tomados de los bestiarios medievales -algunas de ellas exóticas o fantásticas- que se han asociado con distintos Pecados Capitales.
800px-hieronymus_bosch_028En el superior el pintor incluye cinco construcciones fantásticas sobre el agua, la central similar a la fuente de los cuatro ríos del panel del Paraíso, aunque resquebrajada. Se alude con ello a su fragilidad, al carácter efímero de las «delicias» que gozan los seres humanos que pueblan este jardín. La lechuza representada en el interior de la fuente en la tabla del Paraíso se sustituye aquí por figuras humanas en actitudes sexuales explícitas.lechuza-jardin-de-las-delicias_-el-bosco        Los animales, reales o fantásticos, muestran dimensiones muy superiores a las normales. De entre ellos se ha hecho hincapié en los dos búhos (en realidad un cárabo y un mochuelo), que evocan la maldad. En posición frontal, dirigen su inquietante mirada al espectador a uno y otro extremo de la tabla, en un plano algo retrasado respecto al inicio del cuadro. Tampoco faltan las plantas o frutas, que presentan en muchos casos una escala mayor de lo habitual. Por toda la composición se esparcen frutos rojos que contrastan con otros azules, grandes y pequeños, los dos colores dominantes en la escena. Las frutas (cerezas, frambuesas, fresas, uvas, madroños, etc.), son una clara alusión a los placeres sexuales. En la Edad Media, la expresión «coger fruta» equivalía a tener comercio carnal.
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Pero, al mismo tiempo, las frutas simbolizan la fugacidad de dicho placer, pues pasan en unos días de la frescura a la
putrefacción. Sobre todo a la izquierda hay pájaros de grandes proporciones. Estas aves, como el petirrojo son también símbolos eróticos, en concreto de la lascivia.

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En la parte inferior de la tabla se pueden apreciar otros dos elementos simbólicos. Concurren varios personajes. Uno de ellos, el único, por cierto, que aparece vestido en todo el cuadro, mira claramente hacia afuera estableciendo una complicidad con el espectador. Señala a una mujer tumbada que a todas luces parece ser Eva. Detrás del hombre vestido irrumpe un tercer personaje. Acerca de quién es el hombre vestido hay varias teorías.

Puede ser Adán mientras que el hombre que aparece por detrás saliendo de una cueva sería Noé anunciando una nueva era tras el diluvio. bosch-jardin-de-las-delicias_-el-boscoOtra teoría, el varón pertrechado es Juan Bautista, que siempre se representa con una piel deshilachada y señalando siempre algo, el Cordero normalmente. Aquí, sin embargo, el Bosco nos sorprendería una vez más. El Bautista no aparece señalando al que quita los pecados del mundo (el Cordero) sino precisamente a la que los trajo, Eva.

La cueva por la que irrumpe San Juan sería el símbolo de entrada en el limbo tal como se describe en el evangelio apócrifo según Nicodemo. San Juan encarnaría de esta forma el gozne entre el mundo anterior al pecado y el mundo terrenal. Por otro lado, a quienes dicen que el hombrecito vestido es el propio Bosco (al coincidir su rostro con el del hombre árbol del panel derecho)

Hay muchas sospechas sobre las claves de la simbología del cuadro del Bosco. Por ejemplo, que el Bosco realmente no condena lo que se está viendo en este panel, al contrario, parece un mundo positivo, altamente «deseable». Se representa un universo de felicidad, sin dolor, enfermedad ni muerte. No se representa el paso del tiempo (no hay niños ni ancianos), tampoco se ve a nadie trabajando para ganarse el sustento con el sudor de su frente. Se describe a una humanidad diversa que se alimenta de los frutos de la tierra y se organiza en estructuras naturales. Por ello, W. Fraenger creyó ver en la obra una ilustración de las concepciones religiosas de la secta herética de los adamitas, tesis que hoy no goza de aceptación. Paul Vandenbroeck (2001) ha defendido que aquí se representa la Montaña de Venus (3l Grial), conocida a fines del periodo medieval como el «falso paraíso», si bien como las tesis tradicionales entiende que es «pecador y demoníaco». Juan Antonio Ramírez defiende, en cambio, que lo que se está representando realmente, dado que hay una continuidad del paisaje en relación con la tabla de la izquierda, una ilustración del Génesis. Se estaría describiendo el Paraíso terrenal, según el Capítulo II del Génesis.

En el cuadro del Bosco pueden verse, en efecto, todo tipo de frutas y árboles, como, en la parte superior, los cuatro ríos del Paraíso, incluido Pisón, con una construcción con extrañas flores doradas y Geón con una colonia de monos, y los otros dos ríos aludiendo a los ríos de Mesopotamia. Se estaría representando el paraíso tal como, según el cristianismo, lo creó Dios, pero no como el lugar en que pecó Eva, sino como el paraíso ideal, el que hubiera debido ser si Eva no hubiera pecado sino seguido las órdenes de Dios: «Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla; comeréis toda hierba que da simiente y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente» (Génesis, 1:28-29), por ello las personas que aparecen están desnudas y no sienten por ello rubor alguno (cfr. Génesis, 2:25).

En el panel derecho se representa el Infierno, el más impresionante de los conocidos del pintor, denominado en ocasiones Infierno musical por la importante presencia que tienen320px-hieronymus_bosch-_el-bosco_-_the_garden_of_earthly_delights_-_hell estos instrumentos a la hora de torturar a los pecadores que se dejaron llevar por la música profana. Si en el panel central dominaba la lujuria, en el Infierno se castigan todos los Pecados Capitales.

Buen ejemplo de ello es el demonio teriomórfico, con cabeza de pájaro -una especie de búho-, sentado sobre una suerte de silla-orinal infantil, que devora hombres al tiempo que los expulsa por el ano -son los avaros-. A los glotones -a la gula- alude sin duda la escena de taberna situada en el interior del “Hombre-árbol” (conocido también por un dibujo autógrafo del Museo Albertina de Viena) donde los personajes desnudos sentados a la mesa esperan a que los demonios les sirvan sapos y otros animales inmundos, al igual que el suplicio del agua helada se destina a los envidiosos. El rostro del hombre-árbol mira directamente al espectador. Se ha interpretado en numerosas ocasiones como el rostro del propio artista y que con un torpe vendaje intenta ocultar una llaga producida por la sífilis. Sobre la cabeza lleva un disco, en el que bailan pequeños monstruos junto a una gran gaita con aspecto de alambique. Sus brazos son como troncos de árbol y están descansando sobre barcas.

comparativa-hombres-arbol.jpg (989×587)       Detalle del la tabla derecha del  Jardín de las delicias (Museo del Prado de Madrid)   y   dibujo de                 Hombre árbol  (Albertina de Viena).

La atmósfera resulta totalmente demoníaca. La crítica parece coincidir en que el cuchillo unido a las dos orejas es un genital masculino, mientras que la gaita que un monstruo sostiene sobre la cabeza podría ser un elemento homosexual o, tal vez, femenino2 men and a pig

Tampoco faltan castigos para los vicios censurados por la sociedad de la época, como el juego, o para algunas clases sociales,
como el clero, tan desprestigiado entonces, según se constata en el cerdo con toca de monja que abraza a un hombre desnudo en el ángulo inferior derecho de la tabla, parece persuadirle de que firme un escrito quizá convenciéndole de que ya que va a morir es mejor que pase su patrimonio a la iglesia, pero irónicamente ambos han acabado en el infierno.

Es la sátira con la que aveces el Bosco condimentaba o endulzaba sus endiabladas escenas.

 

Video  Comentario:  El Jardín de las delicias

 

Video  Estudio técnico: El jardín de las delicias, El Bosco (h. 1490-1500)

 

Autoría y datación

Aunque este tríptico del Prado no está firmado, nunca se ha puesto en duda su atribución al Bosco. Sobre su datación, en cambio, no ha existido unanimidad. El resultado de la dendrocronología permitiría que se hubiera hecho en los primeros años de actividad del pintor, hacia 1480-85, como ha afirmado sin fundamento Vermet. Su proximidad estilística alTríptico de la Adoración de los Magos del Prado, que desde el año 2004 -cuando Duquenne identificó a sus comitentes como Peeter Scheyfve y Agneese de Gramme, de Amberes-,

puede datarse con seguridad hacia 1494, confirma que debió ejecutarse en la década de 1490 y no con posterioridad a 1505, como sostuvieron la mayoría de los estudiosos antes del hallazgo de Duquenne. Recientemente se ha afirmado que tuvo que hacerse a partir de 1494 por considerar que la imagen de Dios Padre creando el mundo en el reverso de las tablas debió inspirarse en el grabado de Michel Wolgemut y con el mismo texto de los Salmos incluido en laSchedelsce Weltchronik de Hartman Schedel, editada en Núremberg en 1493.

Procedencia

El origen de este tríptico se vincula definitivamente a la Casa de Nassau, propietaria de un castillo en Breda, no lejos de Hertogenbosch.

Gracias a las investigaciones realizadas en 1967 por Gombrich y Steppe se pudo vincular el Jardín de las delicias a la familia Nassau. Por el relato de Antonio de Beatis, que acompañó como secretario al cardenal Luis de Aragón en su viaje a los Países Bajos, consta que el 30 de julio de 1517 la obra se encontraba en el palacio de Coudenberg en Bruselas, propiedad de los Nassau, donde De Beatis pudo admirarla. Dada la datación tardía que se le otorgaba entonces, posterior a la muerte de Engelbrecht II de Nassau en 1504, se juzgó que el comitente había sido Hendrik III de Nassau (1483-1538), sobrino y heredero de Engelbrecht. Ahora, tras confirmarse que la obra debió ejecutarse en la década de 1490, se corrobora que quien se la encargó al Bosco fue Engelbrecht, que debió destinarla al ya citado palacio de Coudenberg (Texto extractado de Silva, P.: El Bosco. La Exposición del V Centenario,Museo Nacional del Prado, 2016, pp. 330-346).

A la muerte de Enrique de Nassau, pasó a manos de su hijo Enrique de Châlons y, al fallecer éste en 1544, a las de su sobrino Guillermo de Orange. Confiscado al príncipe de Orange por los españoles en 1568, fue propiedad del prior de la orden de San Juan, Fernando de Toledo, hasta su muerte en 1591. Feli­pe II lo adquirió en su almoneda y en 1593 lo destinó al monasterio de El Escorial, registrándose en su libro de entregas como «una pintura de la variedad del Mundo, que llaman del Madroño». Permaneció en El Escorial hasta la Guerra Civil y en 1939 ingresó en el Museo del Prado como depósito de Patrimonio Nacional.

 

EL PRESTIDIGITADOR

Esta tabla está en la misma corriente que la Extracción de la Piedra de la Locura y como aquélla, su atribución al Bosco es dudosa pero posible. Tradicionalmente se ha considerado una obra del periodo inicial del artista, evidenciando que en estos inicios de su carrera tanto la composición como en la técnica. En la escena que se representa a un sumiso espectador que asiste a los juegos  de prestidigitación del charlatán, quien hace surgir de su boca una rana o un sapo. Los sapos suelen aparecer en los cuadros del Bosco como un signo negativo, del mal concretado frecuentemente en la herejía. En la iconografía cristiana es un animal que concentra en sí la referencia a varios de los pecados capitales, mientras que posteriormente se asoció a la brujería.

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Hacia 1502,   Oleo sobre tabla,     53×65 cm.    Museo de saint Germain en Laye

El charlatán queda a la derecha. Lleva una cesta en la que asoma una lechuza, animal presente en otras obras del Bosco como símbolo de herejía. Enfrente tiene al incauto, inclinado para echar el animal por la boca

Como hemos visto en anteriores cuadros del Bosco, la sátira está siempre presente a la hora de representar la cotidianidad.  El humor que traspasa este cuadro merece la pena ser analizado. La escena nos muestra a un supuesto mago ante una mesa, realizando prodigios y que podríamos decir que es un buscavidas, un timador, sin muchos conocimientos o analfabeto como todos del pueblo llano de aquella época, pero que curiosamente está engañando a una serie de personajes, en su mayoría frailes, monjas y nobles que se supone que son cultos, atienden a sus demostraciones. Es necesario remarcar que precisamente los hombres destinados a la vida religiosa son el público de magos y embaucadores que caen en la superstición del pueblo llano.

Pero mientras esta gente expresa sus diversas reacciones (incredulidad, maravilla) el que está detrás le roba disimuladamente la bolsa, en acuerdo obvio con el prestidigitador. Debajo de él, un niño (el único que se da cuenta de todo lo que pasa) lo contempla divertido, lo que aludiría a un proverbio: Quien escucha a los ilusionistas pierde el dinero y se gana la mofa de los chiquillos.

 

VI. El mundo y el hombre: Pecados Capitales y obras profanas

Esta sección discurre en torno a la Mesa de los pecados capitales del Prado y el tríptico incompleto del Camino de la vida, compuesto por El vendedor ambulante de Rotterdam, La muerte y el avaro de Washington, La nave de los necios del Louvre y la Alegoría de la intemperancia de New Haven

Se suman a ellos el dibujo con La escena burlesca con un hombre en un canasto de la Albertina de Viena, así como El prestidigitador del Museo de Saint-Germain-en-Laye, el Concierto en el huevo del Museo de Lille, y el Combate entre Carnaval y Cuaresma del Noordsbrabant Museum de ‘s-Hertogenbosch, estos tres últimos obras de la mano de seguidores del Bosco.

MESA DE LOS PECADOS CAPITALES

Resultado de imagen de El Bosco Pecados Capitales1505 – 1510. Óleo sobre tabla de madera,   119,5 x 139,5 cm. Museo del Prado de Madrid

 

Esta tabla fue creada como tapa de mesa a fines del siglo XV, y como el resto de su obra no está fechada. Es un óleo sobre madera, mide 120 cm. de alto y 150cm. de ancho. Fue adquirida por el monarca Felipe II de España, quien la guardó en el monasterio de El Escorial. Se llevó al Museo del Prado durante la guerra civil española.

La mesa, ademas de la representación de los pecados capitales, contiene también unas inscripciones,  dos filacterias situadas arriba y abajo del círculo central, con textos en latín extraídos del Deuteronomio del capítulo 32 del Deuteronomio: “Esa gente ha perdido el juicio y carece de inteligencia: si fuesen sensatos entenderían la suerte que les espera”y “Esconderé de ellos mi rostro y consideraré sus postrimerías“.

 

El círculo central recrea un ojo, el ojo de Dios, en la pupila Jesucristo mostrándonos las heridas de su sacrifico, y rodeado por una inscripción en latín: Cuidado, Cuidado, Dios lo ve. El iris de este ojo divino está decorado con la imagen de los siete pecados capitales, en esta ocasión los pecados tienen una representación más humorística que amenazante:

 

 

 

El Bosco incorporó aquí situaciones tomadas de la vida cotidiana y personas de distinta extracción social para transmitir su enseñanza moral, y todo ello observado por el ojo de Cristo, que todo lo ve. Pero, con independencia del mensaje que trasmita el pintor con su obra, el modo en que representa algunas de estas escenas, como la de la Gula, le sitúa en los inicios de la pintura de género, que tanta importancia va a adquirir después.

 

Ira: dos borrachos pelean furiosos a la puerta de una taberna en presencia de una mujer sobria y sonriente, probablemente sonría ante el lamentable aspecto de ambos contendientes.

 

 

Soberbia: una dama vanidosa mira su tocado en un espejo sujeto por un demonio que a su vez también lleva un ridículo tocado.

 

 

 

 

Lujuria: dos parejas entregadas al galanteo no aprecian como un juglar es azotado a su lado.

 

 

 

 

Pereza: aquí se representa la acidia o pereza espiritual, olvidar las obligaciones con Dios. Un sacerdote dormita placidamente en lugar de dedicarse a sus oraciones.

 

 

Gula: el ama de la casa no para de traer alimentos para su familia que devora todo cuanto se les pone en la mesa, hasta el pequeño tras evacuar en su pequeño trono vuelve a la mesa

 

 

 

 

Avaricia: un juicio, donde el juez dará su veredicto en función de los regalos ofrecidos por los litigantes.

 

 

 

 

Envidia: todos parecen desear lo que tiene el otro, su mujer, sus perros, el saco cargado de grano…

 

 

 

La cuatro esquinas de la mesa se decoran con imágenes de aquello que sucede al final de la vida de todo cristiano:

 

 

Muerte: representación tradicional en la época, sobre ‘La buena Muerte’ o ‘El buen morir’. El futuro difunto se confiesa ante el sacerdote, mientras la muerte acecha tras la cabecera de la cama.

 

 

 

 

Juicio final: De nuevo una representación muy tradicional, ángeles trompeteros anuncian la llegada de Jesucristo dispuesto a juzgar las almas de los difuntos que salen de sus tumbas, aconsejado por justos divinos, debidamente ordenados por sexos.

 

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Infierno: aparecen de nuevo los siete pecados pero lejos del tono humorístico de los centrales, los pecadores son forzados a terribles castigos con un amenazador fuego como fondo. Anuncia el horror que mostrará en el resto de su obra.

 

 

 

 

Gloria: Dios reina en su palacio, donde San Pedro recibe a los atiende a los recién llegados, aun desnudos, mientras San Miguel vigila que el demonio no se lleve a ninguno de ellos.

 

 

Además, la Mesa de los Pecados Capitales lleva la firma del maestro, y todo parece confirmar que no es apócrifa. Las características del dibujo subyacente, con su variedad de trazos, como la que evidencia también el Carro de heno, así como la forma en que está trabajada la superficie pictórica, son similares a las de las obras de la última etapa del Bosco. Por si ello no bastara para afirmar su autoría, la originalísima concepción de la composición, una verdadera invención en la que se está gestando la pintura de género, no podría deberse a ningún discípulo sin nombre; el único que podría haber estado casi a su altura es el segundo Bosco, Pieter Bruegel el Viejo (h. 1525/30-1569).

En cuanto a la procedencia de la obra, se ignora quién fue su primer propietario, a dónde la destinó y el uso que hizo de ella. A juzgar por el testimonio de Felipe de Guevara en suComentario de la pintura, estaba en poder de Felipe II antes de 1560. Se desconocen las circunstancias relativas a su adquisición, pero cabe suponer que, o bien pasó a sus manos mientras estuvo en Flandes, o bien la mandó adquirir allí. Tampoco se sabe el lugar donde la dispuso el monarca antes de enviarla al Escorial en 1574 (Texto extractado de Silva, P.: El Bosco. La Exposición del V Centenario, Museo Nacional del Prado, 2016, pp. 302-312).

 

EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LA LOCURA

En el centro de una superficie rectangular el Bosco trazó un círculo en cuyo interior representó la escena de la Extracción de la piedra de la locura. El pintor creó un espejo en el que se pudiera ver la necedad y la locura humana y lo situó en el mundo rural, opuesto al de la nobleza y la vida urbana; de ahí que ambiente la escena en el campo, en medio de un paisaje. Como se hacía en las miniaturas, dispuso alrededor del círculo una decoración de lazos dorados sobre fondo negro y una inscripción en letras góticas, también doradas, en la parte superior: Meester snijt die keye ras (Maestro, quítame pronto esta piedra); y en la parte inferior: Myne name is lubbert das (Mi nombre es Lubbert Das).

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1501-1503,  Oleo sobre tabla de madera de roble,            48,5 x 34,5 cm.   

La tradición popular asociaba la locura a una piedra alojada en el cerebro. Tomando la metáfora en sentido estricto, los más ingenuos trataban de librarse de esa supuesta piedra haciendo que se la extirparan. El Bosco representa la escena al aire libre, sobre un pequeño promontorio que se alza sobre una llanura con dos ciudades en la lejanía. Muestra al paciente, un campesino, viejo, gordo y desprovisto de sus zuecos, atado a un sillón. El charlatán o falso cirujano que hace la operación lleva un embudo invertido en la cabeza. Es el símbolo del engaño, que pone al descubierto que no es un sabio, sino un estafador. En lugar de bolso, lleva colgado del cinturón una jarra, del tipo de las de gres vidriado de Aachen o Raeren que tantas veces representó el Bosco en    sus obras. Lo que extrae de la cabeza del paciente no es una piedra sino un tulipán de lago, una especie de nenúfar como el que está depositado en la mesa, resto de una operación anterior. Aunque generalmente se juzga como un símbolo del dinero que va a obtener el charlatán del incauto, al tratarse de una flor algunos lo han interpretado en clave sexual, como hizo Arias Bonel. En ese caso, lo que haría el cirujano, más que curarle la locura al paciente, es castrarle, anular su deseo sexual -la lujuria- y, por tanto, devolverle a los cauces de la sociedad y de la moral cristiana. Contribuye también a reforzar esta idea el nombre del paciente, Lubbert Das, que algunos traducen como tejón castrado. El tejón (das) se considera perezoso, al ser una criatura nocturna que duerme de día. Lubbert es un nombre masculino que se usa también como apodo para una persona gorda, perezosa y estúpida, mientras que el verbo lubben significa castrar. Además, también el bolso que cuelga de la silla, atravesado por una daga, tiene un significado erótico, sexual.

Con esta obra el Bosco obtiene un nuevo logro al transformar un dicho popular en una imagen. Además, al disponer en torno a ella el texto caligráfico y los elementos decorativos que lo enlazan -y que algunos denominan lazos de amor-, la convierte en un juego visual y verbal. Ese juego de palabras e imágenes -que se complementan mutuamente- se hace más complejo al constatar que lo que se extrae del paciente es una flor, con su consiguiente alusión a la lujuria. La novedad de la concepción de esta obra, con ese juego de palabras e imágenes, y la forma de materializarla, con elementos formales inspirados en la miniatura y en los escudos de armas ceremoniales, no dejan lugar a duda de que fue ideada por el Bosco.

VII. La Pasión de Cristo

Completan la exposición obras relativas a la pasión de Cristo: el Ecce Homo de Frankfurt, la Coronación de espinas de la National Gallery de Londres; los Caminos del Calvario de El Escorial y de Viena, el Tríptico de la pasión del Museo de Valencia, obra de un seguidor, y tres dibujos, el Entierro de Cristo del British Museum, dos orientales en un paisaje de Berlín y dos figuras masculinas de una colección privada de Nueva York.

Además de la representación de pasajes de la Pasión en grisalla en los reversos de la Adoración de los Magos, San Juan Evangelista en Patmos y en las Tentaciones de san Antonio, el Bosco también representó estas escenas de forma autónoma, en pinturas en las que reduce el número de figuras y Cristo dirige su mirada al creyente, interpelándole y despertando en él sentimientos de angustia y compasión, influido por la corriente espiritual que propugnaba la vida ascética y la oración.

EL ECCE HOMO

Ecce Homo de Frankfurt, según los estudios realizados la pieza podría tratarse de una obra realizada en los últimos años del periodo de formación del artista, más o menos coetánea a otras tablas como la de La Adoración de los Magos que en la actualidad se encuentra en el Museo del Prado de Madrid.

La obra que aquí nos ocupa no se encuentra firmada ni fechada pero parece ser que pudoBosch_Ecce_homo ser realizada en torno a 1475 o 1476. Similar al Ecce Homo encontramos una copia en el Museo de Bellas Artes de Boston y una versión diferente realizada por un seguidor del artista en el Museo de Arte de Filadelfia en Estados Unidos.

Se trata de una escena de tema bíblico extraído del Nuevo Testamento.  Poncio Pilato tras interrogar en privado a Jesús de Nazaret lo presenta ante la multitud enfurecida para aclarar que él no encuentra culpa alguna en el detenido y para preguntar al pueblo si prefiere que libere a Jesús o a Barrabás. Jesús y Pilato son el centro de la composición; Jesucristo aparece vestido con un paño de pureza blanco, una capa azulada y corona de espinas, en su cuerpo se aprecian las marcas de la flagelación. Por su parte Pilato está ataviado a la manera orientalizante y mira al detenido con un gesto de repudia. Ambos se encuentran sobre el podio de un edificio elevado y tras ellos se aprecia un grupo de soldados.

En una de las torres del fondo ondea una bandera turca con el creciente lunar; se identifica así a los enemigos de cristo con el islam, que en época del Bosco controlaba los lugares sagrados de la cristiandad. Aparecen también diversos motivos que se repiten en sus obras como símbolo del Mal: La lechuza en la ventana detrás de Pilatos y un gran sapo en el escudo de un soldado. En primer plano estaban representados los donantes de la obra, a la izquierda los miembros masculinos de la familia, a la derecha los femeninos, cuyas figuras fueron parcialmente eliminadas y repintadas.

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Esto ha sido un resumen de la exposición del  V centenario del Bosco, que estáis a tiempo de visitarla gracias a la prorroga de su clausura. Hasta el día 25 de septiembre.

Mi propósito es que este pequeño reportaje pueda ser disfrutada como  una visita guiada por toda la exposición;  documentada, catalogada e ilustrada con imágenes para todos aquellos que no puedan visitarla.

Como veis, la obra de Hieronymus Bosch (El Bosco) – un sigular autor a caballo entre el fin del Medioevo y el renacimiento – consigue desprenderse de la consideración artesanal que conservaban algunos talleres, entre ellos el de su familia, para pasar a considerarse artista. 

Como bien definía Pilar Silva comisaria de la exposición  “El Bosco es más. Es un artista absolutamente original, con gran capacidad de invención extraordinaria y que lo que hace es inventar una nueva técnica y una nueva iconografía”, insiste Silva, a quien le gusta recordar lo que el crítico Fritz Lang  dijo de él en 1927: “Pintaba como un dibujante y dibujaba como un pintor”.

Fuentes: Museo del Prado, Noordbrabants Museum, huffingtonpost.es, El Pais, ABC, Wikipedia, The guardian
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OKUDA transformó una iglesia con su arte urbano

La Capilla Sixtina del arte urbano y el skate

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Ciudades como Zurich, Londres, Varsovia, Tennesse, México DF, Miami o Queensland, etc, etc..  llevan el graffiti de Okuda  en sus muros.  Su arte tiene un punto de cubista, compuesto por una explosión de colores geométricos.  Okuda pinta en polígonos triángulos de colores que rellenan caras u objetos bien definidos. Una alegoría de la rosa de los vientos pero alegre, a excepción de los espacios en negro, que el artista rellena de estrellas haciéndolos pasar por algún punto del universo. Lleva ya más de 2.000 muros intervenidos.

Cuando, en diciembre de 2014, encontró en Facebook a los chicos de la Church Brigade que habían montado su propio  skatepark dentro de una iglesia.

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La iglesia actualmente desacralizada de Santa Bárbara, en Llanera, Asturias, cuyo origen se remonta a 1912, estuvo abandonada durante décadas. Hasta que el colectivo Church Brigade (un grupo de aficionados al patinaje) rescató esta iglesia para convertirla en un lugar donde practicar sus actividades el “skateboardin”.

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El artista Okuda San Miguel se sumó a esta iniciativa con otro proyecto, el de intervenir el templo con su graffiti de colores geométricos y que a través del crowdfunding en Verkami consiguieron 24.514€ para decorar muros interiores, columnas, bóvedas y hasta vidrieras. Hoy la iglesia se ha convertido en un lugar de reunión y referencia artística y cultural en pleno siglo XXI.

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Video de la entrevista que realizo restosdecultura.com al artista Okuda San Miguel

Para realizar el diseño Okuda ha tomado como punto de partida su iconografía mas representativa, la Kaos Star, una rosa de los vientos asimétrica que ya ha plasmado en muros de todo el mundo. A partir de ahí distintos triángulos de colores vivos se unen en geometrías imposibles para dar lugar a rostros de personas, animales y calaveras. Los colores del arco iris contrastan con los cielos nocturnos plagados de estrellas y los diurnos cubiertos de nubes, pintados todos a golpe de spry.

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Su icónica obra Kaos Star es la rosa de los vientos que nos viene a decir que no importa dónde estés, o lo que estés haciendo, que lo importante es tener tus propias referencias para conseguir tus metas, algo que allí se percibía claramente y le hizo pensar en este espacio como un KAOS TEMPLE

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La Iglesia Skate decorada abrió sus puertas el pasado 10 de diciembre con un espectáculo de skate donde participo como estrella el patinador Dani León, un jovenskater que con tan sólo 21 años ya se encuentra entre los diez mejores del mundo, «Es increíble patinar aquí dentro, mire donde mire, descubro nuevas formas, nuevos detalles» dijo en una entrevista; aunque no será el único que se acerque a la Llanera. Todo aquel que quiera visitar este espacio unico en el mundo, es mejor que visite su web antes, porque, aunque el acceso es libre hay que pedir cita previa.

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Video de Final de Proyecto expuesta en el crowdfunding en Verkami

Sin duda, este será uno de los hitos más importantes en la carrera de Okuda. Una expresión creativa que quiere convertirse en referente de agitación cultural y de promoción de nuevos espacios para el arte.

 

Fuentes: NEO2, Verkami, ABC, Restosdecultura.com, Territorio museo, Eldiario.es

 

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¡Exposición de Arte Invisible! Una Locura

Exposición en Nueva York de “Arte Invisible” de la artista Lana Newstrom que vendió una de sus obras invisibles por la friolera suma de 10 millones de dólares

Se ha vuelto definitivamente loco el arte?  Muchos dicen que,  cada vez entienden menos el arte, ya que ciertas instalaciones de arte conceptual  se venden por más de lo que cualquier artista  ganaría en toda su vida. Hay determinados arte que parecen burlarse de la inteligencia del espectador y perpetúan desafortunados estereotipos sobre los artistas y el arte. Es como el “El traje nuevo del emperador”, donde nadie se atreve a cuestionar lo que todo el mundo sabe que es verdad. Estamos adormecidos en la creencia de, eso es “arte” porque los “expertos de turno” dicen que es “arte”.

Esto viene a cuento por una noticia que ha escandalizado a muchos, se trata de la exposición en Nueva York de  “Arte Invisible” de la artista Lana Newstrom y que vendió una de sus obras invisibles por la friolera de 10 millones de dólares.  Una locura, una provocación.  La artista fue entrevistada por la cadena CBC donde le preguntaban por su arte tan peculiar, “El hecho de que usted no puede ver nada –declara la artista– no significa que yo no puse horas de trabajo en la creación de las piezas, o que la obra no exista, el arte es imaginación, por eso tienes que imaginar la pintura o escultura que se encuentra frente a ti” … Newstrom crea el ‘arte invisible’ y los coleccionistas pagan miles de dólares por ellas, ha dicho su representante.

Bueno, espero que esta noticia no te amargue el día, porque, menos mal que es mentira, la noticia era una broma de la CBC,  y que lo desvelaron ante la reacción de la gente que estaban expresando su indignación y rabia en las redes sociales.

Pero lo penoso de esta sátira de la radio es que nadie se molestó en comprobar su fiabilidad,  ¿será que nos estamos acostumbrando a este tipo de noticias en el arte contemporáneo?.

La noticia original de la CBC   http://www.cbc.ca/player/play/2608863585

Parece que el mercado está acabando con todo, incluido el arte y la inteligencia humana, y para la gran mayoría, los artistas actuales son falsos, y es que existen ejemplos como el millonario y famoso Damien Hirst quien logró vender un borrego inmerso en una caja de cristal con formol por casi 15 millones.

Lo de la exposición de obras invisibles hasta yo me lo he creído. Hace poco en Londres se organizó una y esta si era de verdad. La Galería Hayward montó una exposición con algunas de las “obras invisibles” más significativas del arte contemporáneo, vacío y silencio conceptuales que nos invitan a reflexionar sobre la función de la imaginación en el arte. Una exposición de arte invisible, alguna de ellas bastante famosas en la historia del arte contemporáneo, con un discurso inteligente y bien fundamentado que le daba peso pero no visión, y que sorprendió a los visitantes asiduos de los circuitos culturales por su vacío estético.
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Ahí se encontraron:  la “Escultura Invisible” de Andy Warhol ―un pedestal vacío― y “Mil horas mirando” de Tom Friedman ―la célebre hoja de papel en blanco donde el artista estuvo mirando durante 1.000 horas, en un periodo de cinco años, asimismo tenemos la evidencia de una película que se rodó sin película en la cámara. “No es una broma”, subrayó el director de la Galería Hayward, Ralph Rugoff, cuando anunció los detalles de un programa de verano dedicado al arte invisible. “Esta es la mejor exposición que nunca jamas vais a ver.”

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El Hayward dijo que estaba escenificando la primera exposición del Reino Unido de arte que explora la invisibilidad y el vacío, con alrededor de 50 obras de artistas como Yves Klein, Andy Warhol, Yoko Ono y Maurizio Cattelan.

Y es lo que suele suceder con este tipo de obras más cercanas al arte conceptual que al arte en si, según se entendió durante tantos siglos. La muestra puede parecer una broma o una estafa, el director de la galería, Ralph Rugoff, dice que la experiencia que se genera frente a estas obras invisibles no es para nada desdeñable, antes bien, “enciende la imaginación” y empty-golden-framepermite “explorar un laberinto invisible que solo se materializa cuando nos movemos a su alrededor”.

Esta exposición recuerda el caso del Museo del Arte Invisible, que hace dos años vendió una de sus piezas – invisible, por su puesto en 10 mil dólares y, esta noticia si es verdadera.

 

 

 

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Una Net-Sculpture en el cielo de Londres. La obra es de la artista estadounidense Janet Echelman

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UNA GRAN “ESCULTURA DE RED” ONDEA SUSPENDIDA EN EL AIRE  ENTRE LOS EDIFICIOS DE OXFORD CIRCUS,  LA ZONA PEATONAL MÁS CONCURRIDA DE TODO LONDRES.

La monumental forma flotante se compone de capas de fibra, trenzada y anudadas, construidas con fibras que son 15 veces más fuerte que el acero y en su peso. Un gran tejido de colores vibrantes que se transforma según la dirección del viento y el tiempo que haga, para crear una coreografía de colores ondulantes. Por la noche, la escultura cobra vida con la luces de colores proyectada desde los móviles de los viandantes o peatones. Los colores son patrones precisos que se crean de forma interactiva con la gente del público, que están invitados a usar sus teléfonos inteligentes para seleccionar los colores pulsando los patrones con el tacto en sus pantallas. Estos patrones se proyectan sobre la superficie monumental de la escultura, que empiezan a interactuar entre sí, creando un efecto dominó ante nuestros ojos.

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El título de la instalación 1.8 , hace referencia al tiempo, en microsegundos, que se redujo el día como resultado de un solo evento físico, el terremoto y el tsunami de 2011 que afectó las costas de Japón. La forma de la escultura se inspiró en los datos gráficos sobre la altura de las olas del tsunami.

La obra profundiza en contenidos relacionados con nuestras complejas interdependencias con los ciclos más grandes de tiempo y nuestro mundo físico. La estructura de la red es una manifestación física de interconexión, ya que cuando un elemento se mueve, todos los demás elementos se ve afectadados.” – explica Janet Echelman.

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La obra de arte invita a hacer una pausa en medio del bullicio y la algarabía de las calles, nos ofrece la oportunidad de mirar hacia el cielo y contemplar una manifestación física de la interconexión que nos rodea.janet-ECHELMAN-suspende-net-escultura-encima-londres-oxford-circo-5janet-ECHELMAN-suspende-net-escultura-encima-londres-oxford-circo-6janet-ECHELMAN-suspende-net-escultura-encima-londres-oxford-circo-7janet-ECHELMAN-suspende-net-escultura-encima-londres-oxford-circo-8janet-ECHELMAN-suspende-net-escultura-encima-londres-oxford-circo-9janet-ECHELMAN-suspende-net-escultura-encima-londres-oxford-circo-10janet-ECHELMAN-suspende-net-escultura-encima-londres-oxford-circo-11janet-ECHELMAN-suspende-net-escultura-encima-londres-oxford-circo-12janet-ECHELMAN-suspende-net-escultura-encima-londres-oxford-circo-13

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Web de: Janet Echelman

Arte: Janet ECHELMAN
Estudio ECHELMAN Equipo: Melissa Henry, Daniel Zeese, Lucca Townsend, Cameron Chateauneuf
Ingeniería: Arup: Clayton Binkley
Simulación Ingeniería de Software: Autodesk
Iluminación y Interactividad: ArtAV
Fotografía y Videografía: Ema Pedro

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